Para este proyecto trabajé con Makata Studio realizando escultura tradicional en arcilla polimérica, desarrollando personajes mascota para publicidad a partir de diseños creados originalmente en 3D por el estudio.
Las piezas, de aproximadamente 25 cm de altura, fueron pensadas para conservar una lectura clara del diseño original, trasladándolo al mundo físico con énfasis en volumen, proporción y acabado.
Me encargué del proceso completo: modelado, ajustes de forma, horneado, lijado y pintura final con acrílico, cuidando que cada escultura funcionara de forma sólida tanto visual como materialmente.
El enfoque del proyecto estuvo en traducir el lenguaje digital a un objeto tangible, manteniendo coherencia estética y claridad formal.